World Athletics comunicó este viernes 27 de marzo la muerte de Mary Rand, atleta británica que brilló en los Juegos Olímpicos de Tokio, en 1964, donde varias argentinas tuvieron la oportunidad de participar junto a ellas.
En aquellos Juegos, Rand conquistó la medalla de oro del salto en largo, la medalla de plata en el pentathlon y el bronce con la posta 4×100 metros.
Su victoria del salto en largo fue muy celebrada ya que alcanzó una marca de 6.76 metros que constituía el récord del mundo y que tuvo cuatro años de vigencia.
Rand nació en Wells, Somerset, Inglaterra, el 10 de febrero de 1940 y demostró su talento deportivo durante su etapa escolar. Había crecido en una vivienda social con su padre deshollinador y limpiador de ventajas y su madre enfermera.
Tras descubrirse su capacidad atlética, recibió una bea deportiva en la escuela Millfield y progresó rápidamente.
Clasificó para los Juegos Olímpicos de Roma en 1960 pero pagó por su inexperiencia. En la final de salto en largo cometió nulos en sus dos primeros intentos y recién pudo lograr el noveno puesto.
Pero ya había establecido el récord británico en pentatlón a los 17 años y obtuvo la medalla de plata en salto en largo en su debut en un campeonato importante, los Juegos de la Commonwealth en Cardiff (iba a ser campeona de largo de esta competición en Kingston, 1966).
En el Campeonato Europeo de Belgrado, en 1962, obtuvo dos medallas de bronce: largo y relevo corto.
Rand ganó un total de 12 títulos nacionales entre salto en alto, salto en largo, 80 metros con vallas y pentatlón durante su carrera. Fue elegida Personalidad Deportiva del Año de la BBC en 1964 y recibió la Orden del Imperio Británico (MBE) en la lista de honores de Año Nuevo de 1965.
Indudablemente, aquellos Juegos de Tokio 64 marcaron el punto más alto de la campaña de Rand. La final del salto en largo se disputó el 14 de octubre y en su cuarto intento, la atleta británica registró los 6.76 metros que, además de darle el triunfo, mejoraban en seis centímetros el récord del mundo que había fijado –tres meses antes- la soviética Tatyana Schelkhanova. Esta se quedó con la medalla de bronce (6.42), ya que la de plata fue para otra de las grandes figuras de aquella época, la polaca Irena Kirszenstein (luego Szewinska) con 6.60. El récord mundial de Rand recién sería batido cuatro años más tarde en los Juegos Olímpicos de México por la rumana Viorica Viscopoleanu con 6.82.
En el pentathlon, Rand escoltó a la soviética Irina Press –quien marcó diferencias en el lanzamiento de bala- mientras que en la 4×100, las británicas llegaron al podio detrás de Polonia y Estados Unidos
La presencia argentina en el atletismo femenino de Tokio 64 se dio justamente en las mismas pruebas de Rand.
Mabel Farina, quien meses antes se había convertido en la primera saltarina sudamericana en pasar los 6 metros en largo (6.17 el 12 de abril en la pista de GEBA) estuvo en la clasificación de Tokio, al igual que la santafesina Alicia Kaufmanas. Pero dicha clasificación, bajo una intensa lluvia, no les resultó favorable. Farinas quedó en 5.55 y Kaufmanas en 5.29.
. Farina y Kaufmanas también integraron la posta 4×100 junto a Susana Ritchie y Margarita Formeiro. Marcaron 46.76 electrónicos y ocuparon el quinto puesto de su serie, que representó el récord sudamericano, aunque sin poder alcanzar la final.
Como describió el diario The Guardian “el excepcional talento de Rand también se fusionó con el estilo de los años 60. Un periodista la apodó, en una anécdota muy conocida, «Marilyn Monroe con mechas rubias», debido a sus reflejos, mientras que Mick Jagger declaró que era la cita de sus sueños”.
Las actuaciones de Rand en Tokio fueron adelantadas a su tiempo. Pero, por desgracia para su situación económica, era una atleta de su época. Esto significaba que no podía ganar dinero compitiendo y, antes de Tokio, subsistía con 10 libras semanales trabajando en el departamento de correos de la fábrica Guinness, donde recibía almuerzo y cerveza gratis a diario y podía pasear por Londres en una Lambretta.
Tras los Juegos Olímpicos, recibió numerosas ofertas. De hecho, incluso fue invitada al Festival de Cine de Cannes, donde le propusieron protagonizar una serie de películas al estilo de James Bond protagonizadas por mujeres. Sin embargo, rechazó la oferta, ya que quería centrarse en el atletismo.
Sin embargo, justo antes de los Juegos Olímpicos de México en 1968, se rompió el tendón de Aquiles y se vio obligada a retirarse a los 28 años.
En 1969 se casó –en segundas nupcias- con el campeón olímpico del decathlon, el estadounidense Bill Toomey. Y se radicó en California.
Este viernes, tras el anuncio de la muerte de Rand, los homenajes fueron encabezados por Mary Peters, una de sus cuatro compañeras de habitación en Tokio y medallista de oro en pentatlón en los Juegos de 1972, quien declaró: «Era la chica de oro de su época y la atleta con más talento que jamás haya visto».





