Los Juegos Binacionales Argentina–Chile son el punto de encuentro de los jóvenes deportistas de ambos lados de los Andes. Desde hace años, provincias argentinas y regiones chilenas se reúnen para competir, compartir y fortalecer los lazos que unen a los dos pueblos por medio del deporte.
Entre el 9 y 15 de noviembre se realizará en Mendoza la 27ª. edición de estos Juegos Binacionales de Integración Andina Cristo Redentor.
El atletismo, para la categoría u20, tendrá como sede la pista sintética de la capital provincial.
Por Argentina compiten Mendoza, San Juan, San Luis y Córdoba. Por Chile, las regiones Metropolitana, Valparaíso, Maule y O’Higgins. Cada delegación llega con lo mejor de su deporte juvenil.
Otros deportes son handball, básquetbol, vóleibol, tenis, tenis de mesa, ciclismo, natación y taekwondo, en ramas femenina y masculina. Los protagonistas son jóvenes que, para muchos, viven aquí su primera experiencia internacional.
Durante el lanzamiento oficial, el subsecretario de Deportes de Mendoza, Federico Chiapetta señaló que “es una gran competencia de calidad con una organización impresionante, y con muchísima gente trabajando atrás: Federación, clubes, el equipo nuestro de la Subsecretaría. Mendoza está al nivel de esta competencia, lo puede hacer bien como siempre”.
Por su parte, el intendente de Godoy Cruz, Diego Costarelli, dio detalles de la organización. “Son unos juegos muy importantes: convocan a dos países, a cuatro regiones de Chile y a cuatro provincias de Argentina. Godoy Cruz va a ser sede de algunas las distintas disciplinas. Tenemos clubes que se vienen desarrollando ya en el departamento hacen muchísimo tiempo, y la verdad que es una alegría enorme para nosotros poder contar con tantos deportistas, con toda la gente que hace posible estos Juegos que, para nosotros, tienen un alto valor, en lo que significa el deporte en sí mismo para todos los godoicruceños”, consideró el jefe comunal.
Durante el acto se destacó el valor de los Juegos Binacionales como espacio de integración, intercambio y confraternidad entre jóvenes de ambos lados de la cordillera. Más allá de los resultados deportivos, la competencia propone una experiencia que permite compartir culturas, conocer nuevas realidades y construir vínculos a partir de valores como el respeto, el esfuerzo, el compañerismo y la superación.
Para Mendoza, ser sede de esta edición representó además el desafío de poner en marcha una importante estructura organizativa, con escenarios deportivos, alojamiento, logística y servicios preparados para recibir a las distintas delegaciones.




