Tres décadas atrás, Solange Witteveen se convirtió en la gran figura del atletismo argentino, sobre todo en su especialidad del salto en alto, al que llevó hasta un nivel internacional con sus títulos y su récord de 1.96 m.
Desde entonces, nuestro atletismo no contó con atletas de esa jerarquía en una prueba tan clásica. La aparición de Betsabé Páez -oriunda de Crespo, Entre Ríos- alentó esperanzas por sus muy buenas performances en las categorías juveniles, inclusive llegando a los Juegos Olímpicos u18. Pero, más adelante, el infortunio de las lesiones frenó sus progresos. Ella había fijado su marca personal en 1.81 m., hace exactamente una década.
Pasó por el calvario de esas lesiones y operaciones, un período doloroso que la alejó del atletismo por varios años. Sin embargo, últimamente se decidió a volver. Y tras una primera competencia de 1.74 m. hace pocas semanas, ahora alcanzó un notable registro de 1.86 m. durante el torneo celebrado este sábado 18 de julio en Rosario.
Además de ubicarse como la cuarta de la lista nacional permanente, le devuelve al atletismo argentino una presencia importante con vistas a las próximas competencias de nuestra región.
Un celebrado regreso para Betsabé y un merecido premio, después de atravesar un período tan difícil y tan extenso.
Entre los ganadores en varones, este sábado en Rosario, también estuvieron Lucas Vaudagna (53.95 en 400 con vallas), Benjamíj Castillo (9:27.49 en el steeple), Santiago Barbería (2.00 m. en salto en alto), Brian López (7.10 m. en largo), Lázaro Bonora (54.16 en disco), Tobías Cacciabúe (57.39 en martillo), y Juan Pablo Sale (16.31 en bala), mientras que en damas se destacaron la juvenil velocista Wihljeln (12.20 en 100 metros y 25.21 en 200), la mediofondista Olives (2:11.11 en 800), Paula Gómez Iriondo (3.20 en garrocha), Denisse Garetto (12.18 en salto triple), Milagros Menoni (11.29 en bala) y Carolina Paiva (41.33 en jabalina).
Ph: Gustavo @encontraterosario



